En 2025, el Govern balear ha aprobado una actualización de la normativa de edificación que introduce requisitos más estrictos en materia de seguridad estructural frente a riesgos sísmicos.
Aunque las Islas Baleares no se consideran una zona de alta sismicidad, estudios geotécnicos recientes han identificado áreas con actividad sísmica moderada, especialmente en puntos de Mallorca y Menorca, lo que ha llevado a reforzar las medidas preventivas.
Principales cambios en la normativa
La nueva ley establece que:
- Todas las edificaciones de nueva construcción deberán incorporar refuerzos estructurales antisísmicos en su diseño.
- Las reformas integrales en edificios existentes deberán incluir evaluaciones sísmicas y, si es necesario, ejecutar mejoras en cimentación y estructura.
- Uso obligatorio de materiales certificados para soportar vibraciones y deformaciones.
- Integración de sistemas de aislamiento sísmico en obras públicas de gran envergadura.
“La prevención es la mejor inversión: reforzar hoy las estructuras significa evitar pérdidas humanas y económicas en el futuro”, afirma Antoni Marí, ingeniero civil del Colegio Oficial de Ingenieros de Baleares.
Áreas más afectadas por la normativa
Los estudios han detectado una mayor vulnerabilidad en:
- Zona norte de Mallorca: municipios cercanos a la Serra de Tramuntana.
- Parte sur de Menorca, debido a características del subsuelo.
- Entornos portuarios y áreas con edificaciones históricas en núcleos urbanos.
Impacto en promotores y propietarios
Para los promotores:
- Coste inicial algo mayor (entre un 3% y 7% del presupuesto), compensado por mayor seguridad y valor de venta.
- Posibilidad de subvenciones para proyectos que superen los requisitos mínimos.
Para los propietarios:
- Viviendas más seguras y con mejor valoración de mercado.
- Posibilidad de acogerse a programas de rehabilitación con ayudas públicas para implementar mejoras estructurales.
Ejemplos de aplicación
En un nuevo colegio de Maó, se han utilizado muros de hormigón armado con refuerzos de acero inoxidable y juntas elásticas que permiten absorber movimientos.
En Palma, un bloque de viviendas en rehabilitación ha incorporado aisladores sísmicos en su base, reduciendo hasta un 60% el impacto de vibraciones.