La construcción en las Islas Baleares está viviendo un cambio de paradigma. En 2025, arquitectos, promotoras y empresas constructoras han adoptado materiales sostenibles que no solo reducen la huella ecológica, sino que también mejoran la eficiencia energética y el confort de las edificaciones.

Este impulso responde tanto a la demanda creciente de viviendas y edificios más respetuosos con el medio ambiente como a las exigencias de la nueva normativa europea de construcción verde, que entró en vigor a principios de este año.


Innovaciones que ya están en marcha

En obras de Mallorca, Menorca e Ibiza ya se están utilizando:

Un ejemplo emblemático es la promoción de viviendas en Son Espanyolet (Palma), donde todos los muros se han levantado con bloques ecológicos que absorben CO₂ durante su vida útil.


Beneficios tangibles para residentes y medio ambiente

El uso de estos materiales no es solo una cuestión de imagen ecológica:

“El mercado balear está demostrando que sostenibilidad y rentabilidad pueden ir de la mano”, asegura Marta Ripoll, arquitecta especializada en bioconstrucción.


Impulso normativo y oportunidades de negocio

La nueva Estrategia de Construcción Sostenible de Baleares 2025-2030 contempla subvenciones de hasta 15.000 € por proyecto que incorpore un mínimo del 50% de materiales ecológicos certificados. Esto abre una oportunidad para empresas que sepan adaptarse rápido a las demandas del sector.

Además, cada vez más compradores —tanto locales como extranjeros— buscan viviendas con certificaciones medioambientales como Passivhaus o BREEAM, lo que eleva el valor de reventa.